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ES TIEMPO DE NOMBRAR AUDITORES PARA LA AUDITORÍA DE CUENTAS

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ANDONI ARZALLUS

Socio Director de Sayma Auditores

 

A menudo me preguntan qué entidades son la que están obligadas por Ley a realizar auditoría de cuentas. Y no hay una respuesta única, hay varios tipos de auditoría y también distintos tipos de entidades, por lo que se pueden presentar diferentes escenarios. Por ejemplo, no son sólo las sociedades mercantiles, incluidas las cooperativas, sino también fundaciones, asociaciones y otro tipo de entidades que por razón de tamaño u otros condicionantes, pueden tener esta obligación.

En el ámbito mercantil, ahora, hasta el 30 de junio, es el momento adecuado de nombrar auditor, aprovechando la celebración de sus Juntas Generales Ordinarias, dentro del plazo de seis meses posterior al cierre de las cuentas anuales que se van a aprobar. La propia Ley de Sociedades de Capital fija los límites de obligatoriedad de auditoría, como son la cifra de activos a partir de 2.850.000 euros; la cifra de negocio a partir de 5.700.000 euros y el número medio de trabajadores, a partir de 50. Si la sociedad supera dos de estas tres condiciones durante 2 ejercicios consecutivos, en el segundo ejercicio tendrá obligación de auditarse.

Es importante, por tanto para las empresas, tener estas condiciones presentes y proceder al nombramiento, en su caso. Si la empresa no nombra auditor, estando obligada a ello, la Ley tiene previsto que los administradores o cualquier socio pueda solicitar al Registro Mercantil que lo nombre.

La Ley también otorga la posibilidad de que, aunque la sociedad no tenga obligación de auditarse, una minoría de su accionariado, que tiene que ser al menos de un 5%, pueda solicitar al Registro Mercantil que se auditen las cuentas anuales de esa empresa del ejercicio que acaba de concluir. Para solicitarla, el socio o socios minoritarios pueden hacerlo, al Registro Mercantil, en el plazo de los tres primeros meses del año siguiente al del cierre de dichas cuentas anuales.

Pero no sólo se hacen auditorías de cuentas por obligación. Hay empresas que lo hacen de forma voluntaria. Es verdad que el número de auditorías voluntarias es menor en proporción, pero también es cierto que los que la hacen, repiten, porque les aporta mucha transparencia y fiabilidad acerca de su información financiera y eso le interesa, sobre todo, a la propia empresa, además de a otros agentes externos interesados. Y hoy en día, cada vez más, porque cuando vas a pedir financiación o una subvención, las entidades que las conceden, piden una opinión bien informada de tus cuentas. El mercado exige cada vez mayor transparencia en todo y en las cuentas también. Y fiabilidad económica. Y no sólo las empresas, sino cada vez tenemos más fundaciones, clubes deportivos, asociaciones,.... que la solicitan. Y esa opinión informada te la proporciona un auditor de cuentas.

A la hora de valorar la figura y seleccionar auditor, por cierto, es importante, yo diría que lo principal, que esté inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas(ROAC), que son los únicos habilitados legalmente para firmar informes de auditoría de cuentas. Y aunque esta afirmación parece una obviedad, no es cuestión menor y se evitarían algunos disgustos si se certificara este dato esencial.

También es muy recomendable que conozca bien la plaza; que tenga experiencia en el sector de la empresa a auditar; y que como auditor, sea cercano para facilitar la comunicación y el flujo de la información. En este sentido, creo que las auditoras de tamaño medio y pequeño ofrecemos un acompañamiento más directo del auditor senior, de alto nivel de cualificación, lo cual es una ventaja importante.

Por cierto, que los auditores empezamos a considerarnos una profesión de riesgo. Y ello se debe a que somos un colectivo muy regulado. Los auditores tenemos que ser independientes de nuestro cliente, con una formación obligatoria mínima y específica de 120 horas cada trienio y sujetos a supervisión y a un importante régimen sancionador, llevado a cabo por el ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas). Y si te encuentran que has cometido una infracción en una de esas revisiones, esto puede llevar aparejada una sanción que puede ser económica y/o profesional, pudiendo llegar a la inhabilitación para ejercer la actividad. Seremos una de las pocas profesiones sometidas a un régimen sancionador tan exigente.

Por otro lado, es necesario recalcar que un auditor de cuentas es un profesional cualificado y habilitado legalmente para ofrecer una opinión informada y formada sobre el estado de las cuentas de una entidad, pero es importante aclarar que el trabajo del auditor no es un trabajo de detalle, no mira todos los movimientos, sería imposible. Por eso, siempre en los informes de auditoría de cuentas hablamos de razonabilidad, significatividad, ya que es inviable mirar factura por factura, o todos los apuntes contables, apunte por apunte.

Lo que venimos a decir en nuestros informes es que esas cuentas anuales o estados financieros reflejan la realidad de la compañía de una forma razonable. Trabajamos con índices de significatividad. Es posible que por ejemplo, aquello que es inferior al 1 o al 2% % del activo, para nosotros no sea significativo y por lo tanto un error o incorrección inferior a esa magnitud, no la pongamos de manifiesto.

El auditor de cuentas, en su informe, lo que hace es dar una opinión. El párrafo de Opinión es lo más importante en nuestro informe de auditoría. Y no es una certificación. Pero sí es una opinión muy bien informada en base a un trabajo exhaustivo, realizado por profesionales de una alta cualificación y con un enorme valor en aras de la transparencia financiera de una compañía. Un valor en alza cara al futuro, sin duda.

Si a esto añadimos nuestra cercanía con el cliente, la confianza que le ofrecemos y la transmisión de conocimiento que le aportamos, según ellos mismos nos reconocen, puedo afirmar que me siento gratificado y satisfecho por el grado de fidelización tan alto de nuestros clientes. El que trabaja con nosotros una vez, normalmente repite.