Tras la situación causada por el coronavirus han aumentado las discrepancias entre socios sobre cómo continuar el negocio…

Si las discrepancias iniciales no se solucionan, lo mejor es que los socios discrepantes transmitan sus participaciones a los restantes. Y para fijar el valor de dichas participaciones, lo aconsejable es que nombren uno o varios expertos independientes.

Una forma sencilla de valorar la empresa consiste en tomar los fondos propios y sumar o restar a los activos y pasivos la diferencia entre su valor contable y su valor real. Este método se denomina “valor liquidativo corregido”: es como si se liquidase la sociedad y los socios se repartieran el valor real de su participación.

Otras formas de valoración tienen en cuenta que la sociedad continuará funcionando, y buscan compensar al vendedor por su “renuncia” a los beneficios futuros. En estos casos el valor se determina de la siguiente forma:

  • Se estiman los flujos que la sociedad generará en los próximos años (por ejemplo, en los próximos cinco años).
  • Estos flujos se “traen” a fecha actual, aplicando un tipo de interés.
  • Y al resultado final se le suma el valor liquidativo que pueda tener la sociedad finalizados los cinco años (o el plazo que se haya tenido en cuenta), también actualizado.

El experto deberá determinar la razonabilidad de los años que abarca la valoración, o del tipo de interés al que se descuentan los flujos futuros, o del valor residual. Para ello, tendrá en cuenta el tipo de negocio, si está más o menos consolidado, la consistencia de las relaciones con los clientes, de los proyectos y contratos firmados, de la profesionalidad de su equipo humano, etc.

Si alguno de los socios de su empresa quiere abandonar el proyecto, evite discusiones sobre el precio de su participación. Desde Sayma le ayudaremos a valorar el negocio y a llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes.

Fuente: Lefebvre