La pandemia del COVID-19 ha transformado de forma imprevista y radical el escenario económico global. Los niveles de actividad económica que teníamos antes del COVID-19 tardaran en volver, las actividades empresariales relacionadas con hostelería, turismo y comercio minorista pararon en seco el 14 de marzo y la recuperación se vislumbra lenta y complicada.  En la industria, en general, no llegan nuevos pedidos o lo hacen con cuentagotas.

Ante este escenario el gran reto en el corto plazo ha sido conseguir la supervivencia de nuestras empresas. Tanto ERTEs como ICOs y Elkargis están siendo claves en la consecución de dicho objetivo. Pero debemos de pensar también en la viabilidad de nuestras empresas en el medio y largo plazo.

Muchas empresas se enfrentan a la necesidad de restructurar su balance y de adaptarse a los cambios estructurales que ha traído la pandemia.  Estas actuaciones serán fundamentales para poder competir en este nuevo escenario.

En esta crisis a los empresarios les ha tocado una vez más el papel de héroes en la sombra: luchan día a día para mantener en pie sus empresas y con ello los puestos de trabajo de su gente. Aderezado además con una situación macroeconómica complicadísima, lo que genera todavía más estrés e incertidumbre.

Algunos empresarios nos están trasladando su agotamiento y falta de fuerza para seguir acometiendo las actuaciones que necesitan sus empresas en esta situación. Valorando la alternativa de realizar un cambio en la propiedad como fórmula de dar continuidad a la empresa.

El Gobierno Vasco y las Diputaciones están promoviendo herramientas y programas dirigidos a facilitar que tanto trabajadores como otras empresas del sector puedan acometer estas adquisiciones con objeto de dar a las compañías continuidad y mantener así la generación de empleo, riqueza e innovación en el territorio.

Por otro lado, hay grupos industriales, capitalizados y con acceso a financiación, así como inversores financieros que nos están haciendo llegar su interés en participar en estos procesos de cambio de propiedad.

La decisión de realizar un cambio en la propiedad de la empresa no se toma de un día para otro. Hay que tomarse su tiempo ya que se trata de una decisión de calado, que suele tener además un componente sentimental. En la toma de dicha decisión debemos de ser objetivos a la hora de sopesar los pros y los contras. Y tener también en cuenta que una decisión correcta se vuelve incorrecta si se toma demasiado tarde.

Ricardo Sánchez

Socio -Director Área Financiera