El reto de la sucesión en la Empresa Familiar

Guillermo Arce González de Langarica
Abogado – Responsable Área Legal de SAYMA.

Artículo publicado en la Guía de Innovación de:

Ver artículo en estrategia empresarial (pág. 124)

El relevo generacional es, sin duda, uno de los puntos de inflexión para garantizar la estabilidad y la continuidad de toda Empresa Familiar; se trata, en definitiva, de asegurar la supervivencia de la empresa. Nos encontramos ante un proceso complejo, en el que intervienen cuestiones puramente empresariales, pero también cuestiones familiares y personales que, si no están bien canalizadas, pueden ser el origen de grandes conflictos que amenacen esa supervivencia, por lo que es fundamental articular los mecanismos necesarios para evitar esas situaciones.

Según el “Instituto de la Empresa Familiar”, en España, el 90% de las pymes son empresas familiares, generan casi el 70% del empleo privado y aportan cerca del 60% del PIB; y esta realidad no difiere de lo que ocurre en nuestra Comunidad Autónoma, ya que, según la “Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi” (AEFAME), el 84,4% de las empresas vascas son familiares, aportan el 42,6% del valor añadido bruto y dan empleo al 61,7% de la población activa; sin embargo, la gran mayoría de las empresas familiares no tienen actualmente planificada de una forma ordenada su sucesión y solo una de cada diez llega a la tercera generación.

Todo relevo generacional conlleva grandes cambios en la forma de dirigir y gestionar una empresa, ya que los puntos de vista y las necesidades de cada generación son diferentes y van cambiando con el devenir de los años. Por ello, es fundamental entender las inquietudes y las diferencias de cada generación, tanto desde el punto de vista empresarial, como desde el ámbito familiar, porque solo así se conseguirá alinear todos los intereses y garantizar una sucesión exitosa, no solo de la segunda generación, sino de las sucesivas, ya que se habrá articulado un procedimiento en el que quedarán establecidas las bases del proyecto y definidas las reglas del juego.

Las familias empresarias deben tener en cuenta que el patrimonio familiar es una suma de partes entrelazadas, deben ser conscientes de que las decisiones empresariales afectan al patrimonio familiar y viceversa. Por ello, es fundamental realizar un ejercicio de reflexión, pero también de proyección, entender los componentes emocionales y los componentes de negocio o los aspectos más técnicos para diseñar ese plan sucesorio de la empresa familiar. Todo ello nos permitirá alinear los intereses de los diferentes miembros de la familia empresaria con el proyecto en el largo plazo.

En Sayma llevamos más de 50 años apoyando el desarrollo de las empresas familiares y somos plenamente conscientes de la importancia de regular todos los aspectos de la sucesión de una forma ordenada y anticipada, a través del mecanismo correspondiente, para trazar el camino a seguir cuando llegue el momento de ceder el testigo a la siguiente generación. Es un camino apasionante que estaremos encantados de recorrer junto a vosotros.