Incorporación de hijos a la empresa

Algunos empresarios realizan operaciones artificiosas para dar entrada a sus hijos en el negocio. Y ello puede tener consecuencias fiscales negativas….

Cuando se plantea la incorporación de la segunda generación a la empresa, muchos empresarios optan por realizar una ampliación de capital. Por ejemplo, si la cifra de capital es de 30.000 euros y quieren que los hijos ostenten el 50%, realizan una ampliación de capital por ese mismo importe, de forma que los nuevos socios, desembolsando 30.000 euros, pasen a tener el 50% del negocio.

Pero esta forma de actuar no es correcta. En general, el valor de la empresa será muy superior a la cifra de capital: existirán reservas por los beneficios generados en los ejercicios anteriores, o activos que ahora valen mucho más del valor reflejado en el balance… Y en estos casos será necesario que los nuevos socios desembolsen una suma superior al nominal de las participaciones que van a suscribir, para que se cumplan dos premisas:

  • Que después de la ampliación de capital, la participación de los anteriores socios tenga el mismo valor real que tenía antes de la ampliación.
  • Y que los nuevos socios desembolsen el valor real de las participaciones que van a adquirir. 

Para cumplir estas premisas la ampliación de capital puede hacerse con prima de emisión. (Otra alternativa es que los anteriores socios vendan sus derechos de asunción o suscripción preferente). Y si la prima de emisión (o los derechos de asunción o suscripción preferente) no se valoran correctamente (o no existen), Hacienda considerará que existe una donación a favor de los nuevos socios, y liquidará el impuesto y las sanciones correspondientes.

En todo caso, recuerde que la transmisión de empresas familiares de padres a hijos disfruta de un marco fiscal muy favorable. Evite, por tanto, operaciones artificiosas que pueden suponerle costes fiscales innecesarios.

Fuente: Lefebvre