Julio Prado

Responsable de servicios Financieros de Sayma

Como efecto no deseado de la pandemia, se está produciendo una crisis económica que por ahora no afecta de forma igual a todos los sectores ni a todos los aspectos de la empresa. Así, puede darse el caso de que a través de productos financieros la compañía tenga resuelto el problema de la liquidez pero no tenga pedidos o acceso a determinados mercados que antes tenía.

Esta situación no tardará en derivar y afectar a todos los sectores y a todos los aspectos de la empresa ya que la recuperación puede no ser tan rápida como nos gustaría. Por ello, la liquidez y más tarde la solvencia de nuestras empresas se pueden ver afectadas seriamente dentro de unos meses. Nos lo están advirtiendo desde estamentos como el Banco de España o la FED de Estados Unidos.

Por ello, si hay un aspecto a cuidar en estos momentos es la liquidez y la tesorería.

Dentro del aspecto económico y financiero, la tesorería es el lugar donde van a parar todas las ineficiencias, problemas no resueltos o mal resueltos en otras áreas de la empresa.

En estos momentos estamos viviendo en una situación de irrealidad ya que por efecto de la liquidez inyectada por el sector público en las empresas, todavía estos problemas no se han trasladado a la tesorería empresarial pero no tardará en hacerlo. Por un lado, el 70% de las empresas están observando periodos de pago más largos desde que empezó la crisis pandémica. Primero fueron las grandes empresas las que más se retrasaban en sus pagos pero esto ha originado un efecto dominó y ahora son las pymes las que más extienden el abono de sus facturas. Y por otro lado nadie está velando porque la financiación garantizada por el Estado en 65.000 millones de euros llegue al destino objetivo que no es otro que el pago del gasto corriente y proveedores.

Llegamos a un punto en el que la incertidumbre acerca de la recuperación de la actividad y la necesidad de proteger nuestra liquidez actual, hace que el procedimiento de tesorería o su ausencia sea fundamental en el devenir futuro de las compañías. Hemos de llevar esta incertidumbre a parámetros controlables y esto solo lo podemos hacer por medio de la Planificación. Es sorprendente la falta de uso de instrumentos como el presupuesto de tesorería y las previsiones a un año vista dentro de las pymes. Y da la casualidad de que éstos son fundamentales a la hora de prevenir los problemas, establecer planes de contingencia y evitar que la falta de liquidez futura se convierta en insolvencia y con ésta llegue el final de nuestros proyectos de empresa.

El conocimiento de los flujos de caja generados, su origen y sus destinos, así como el conocimiento de las necesidades de financiación son fundamentales a la hora de Planificar el futuro a corto plazo.

Las preguntas clave a contestar son:

  • ¿Cuánto dinero necesita la empresa para financiar sus operaciones?
  • ¿Dispone la empresa de financiación suficiente?
  • ¿Hasta cuánto puedo endeudarme sin caer en insolvencias?
  • ¿Qué tipo de interés puedo pagar por mi deuda como máximo?
  • ¿Cuánto flujo de caja genera la empresa y por qué vías?
  • ¿Cuál es el servicio de la deuda de mi tesorería?

Todas estas preguntas sólo se pueden responder desde el momento en que somos capaces de planificar, de establecer un procedimiento de tesorería proactivo, con sus revisiones y correcciones. Sólo así podremos anticipar problemas de liquidez y establecer planes de contingencia o cobertura adecuados.

Así podemos reducir la posibilidad de insolvencia y multiplicar las posibilidades de pervivencia de nuestra empresa.

No obstante, sea por efecto de la falta de Planificación como por efecto de una recuperación más lenta augurada por los expertos, puede suceder que para evitar la insolvencia sólo nos quede el recurso a la reestructuración financiera de la empresa.

Técnicamente ésta consiste en adecuar los fondos generados por la actividad de la empresa a las necesidades de pago de la deuda. Normalmente suele fundamentarse en llevar a más largo plazo la devolución de las deudas, generando un menor servicio anual y por tanto una mayor probabilidad de hacer frente a los pagos.

Este proceso suele ser un proceso largo y difícil con interlocutores variados, pero es lo único que se puede hacer para evitar un concurso de acreedores que sería en muchos casos el punto final de la actividad.

Quedamos a vuestra disposición para ayudaros, o para cualquier consulta en financiero@sayma.es