Consultores fiscales de Sayma desgranan los pros y los contras de la última reforma de este tributo que grava los beneficios empresariales.

La última reforma del Impuesto de Sociedades tributo que grava los beneficios empresariales, ha provocado una serie de contradicciones para las empresas de Gipuzkoa. Frente a un mensaje general de que los tipos generales del impuesto han descendido, lo que es una noticia valorada por todas, muchas empresas se están encontrando un año más con que tienen que pagar o abonar más por este concepto. ¿Por qué? Porque las limitaciones en los incentivos fiscales -tanto en la base imponible como en las deducciones- están provocando un adelanto de la tributación en un porcentaje alto de compañías del territorio.
Desde la firma donostiarra Sayma, consultores, aseguran que la parte más importante -y positiva- de la reforma de Sociedades estriba en la reducción de los tipos, lo que provoca que algunas empresas pagarán a corto plazo menos impuestos. La reducción es de cuatro puntos en el tipo impositivo nominal tanto para las pequeñas empresas (del 24% al 22% de 2018 y al 20% de 2019 como para las medianas y grandes (del 28% de hace dos años al 26% del año pasado y este año al 24%), la más relevante para seguir los movimientos de los grandes inversores. Esta reducción provoca que Euskadi esté, en estos momentos, en una situación más favorable que en Madrid, que aplica una reducción del 25% para las grandes empresas.

El tipo nominal ha descendido para todas las empresas, pero eso no significa que el tipo efectivo haya bajado.

Si bien el motivo principal de la reforma de este tributo, que permitió que las arcas forales hayan ingresado 37 ,4 millones este año, era bajar los tipos y situarlos por debajo de lo que están en el resto del Estado, lo que sucede es oue la última reforma implica una serie de limitaciones temporales a la aplicación de los incentivos fiscales en la base imponible y en las deducciones. La ‘madre del cordero’ es que como este tributo aportará menos ingresos a las arcas forales -debido a la reducción de los tipos-, las limitaciones a las deducciones también se han visto perjudicadas. Por eso, el tipo efectivo -lo que realmente pagan las empresas después de aplicar todas las deducciones- se ha incrementado.

Reivindicación

Con lo cual desde Sayma subrayan que las limitaciones a las bases imponibles negativas -las pérdidas de ejercicios anteriores- antes se podían compensar y ahora, no. «Si yo tenía una base de 100 y pérdidas por 200, podía compensar y hacer base imponible cero y no pagar impuestos», recalcan. A las compañías que registraron pérdidas durante años en la crisis, se les permitió acumular una mochila de bases negativas para que cuando se recuperaran y registraran beneficios pudieran utilizar esos créditos fiscales para evitar pagar impuestos. Hasta 2017, todas las empresas vascas con bases negativas acumuladas podían usarlas para descontarse el 100% de base liquidable, de forma que su resultado contable sería nulo a los ojos de la Hacienda foral. La reforma fiscal consensuada por PNV, PSE y PP el pasado curso introdujo una limitación en la utilización de las bases negativas hasta un máximo del 70% de la base liquidable para las micro y pequeñas empresas y del 50% para las medianas y grandes. A juicio de estos expertos, sería el aspecto a revisar en futuras reformas.

En el Estado, por ejemplo, existe una limitación de un millón de euros. Una compensación que no hay en En Euskadi. Es decir, «aunque los tipos hayan bajado, siempre vas a pagar», agregan. Esto afecta a empresas que tengan pérdidas el año pasado pero también a aquellas que arrastren resultados negativos de épocas oscuras -la crisis-, aunque tengan beneficios en la actualidad. De ahí que su reivindicación se centre en eso, que paguen aquellas que generen capacidad económica.
Por el contrario, también habrá compañías que salen inmediatamente favorecidas. ¿cuáles? Aquéllas que no tienen pérdidas y que no han tenido ninguna deducción por inversiones o por creación de empleo.

Tributación mínima

Otra novedad y consecuencia negativa para las empresas es que la tributación mínima se ha modificado (aumentado) este año, lo que ha provocado que las empresas que no mantienen o incrementan el promedio de plantilla laboral indefinida, van a pagar mas impuestos que en 2018. En el caso de las pequeñas empresas, el porcentaje referido a la limitación de tributación mínima ha subido del 13% del año pasado al 15% de 2019, lo que aumenta la cuota efectiva en siete mil euros, de los 143.000 a los 150.000. En el caso de las medianas empresas, el porcentaje también se ha elevado dos puntos, del 15 al 17%, y la cuota ha subido en mil euros, de 169.000 a 170.000.

Mikel Madinabeitia – Diario Vasco