Rescatar una EPSV en Gipuzkoa en forma de renta será fiscalmente más ventajoso en 2026
Hacienda premia este sistema al estar exenta la rentabilidad si el dinero se recupera en 15 años, lo que amplía la brecha que ya existía respecto a los contribuyentes estatales.
La tributación de las EPSV, los sistemas de previsión social voluntaria propios de Euskadi, y los planes de pensiones ha entrado en una nueva etapa en 2026. La reforma fiscal aprobada por PNV, PSE y Podemos en primavera de 2025 introdujo una modificación de calado en la forma en la que se ajustan las prestaciones con Hacienda cuando el contribuyente decide realizar el rescate. Y ese cambio tiene una consecuencia clara: una fiscalidad más ventajosa si se hace en forma de renta –mes a mes– en lugar de en capital –todo de golpe– en un plazo como mínimo de 15 años. En Euskadi se pagarán menos impuestos que antes, lo que agranda la brecha que ya existía respecto a los contribuyentes del resto del Estado –ver gráfico adjunto–. Por ejemplo, los impuestos a abonar en el ejemplo trabajado son de 10.681 euros en renta frente a los 14.599 euros en Madrid.
Hasta ahora en Euskadi, no se diferenciaban las aportaciones que se hacían a una EPSV y la rentabilidad que generaban cuando se procedía a su rescate. Si se hacía en forma de capital, el 40% estaba exento y se pagaban impuestos sobre el 60% restante. En el resto del Estado, por su parte, hasta 2007 el sistema era igual pero, desde entonces, tributan íntegramente, sin exención alguna.
Volviendo a Euskadi, si el rescate era en forma de renta, cobrando una cantidad mes a mes o año a año, tributaba como rendimiento del trabajo en el IRPF, con un tipo máximo del 49%. Sin embargo, el tratamiento del cobro por esta vía se va a ver mejorado a partir de 2026 como consecuencia de la reforma fiscal. Para ello, del importe total de la pensión recibida mensualmente, se diferenciará la parte correspondiente a las aportaciones realizadas de la rentabilidad obtenida por la gestión de las inversiones.
La parte de las aportaciones seguirá tributando como rendimiento del trabajo, mientras que la proveniente de las ganancias estará exenta de tributación. En el caso de que la rentabilidad sea un 40% superior a la aportación realizada, la exención será del 40% en Gipuzkoa y Álava, pero seguirá siendo de hasta el 100% en Bizkaia. En Geroa, por ejemplo, la EPSV con mayores socios en Gipuzkoa, la rentabilidad de las personas que cobran en forma de renta es del 50%; después pueden disfrutar de importantes exenciones en la tributación.
Complemento para la pensión
Víctor Etxeberria, socio y codirector del área fiscal de la consultora donostiarra Sayma, considera que con la actual modificación, «se premia el rescate en forma de renta con el objetivo de que los futuros perceptores complementen su pensión pública con esta otra prestación. Además, como idea general, cuanto mayor sea la rentabilidad de tu EPSV, será más favorable rescatarlo por esta vía. Y a mayor salario, mayor ahorro debido al carácter progresivo del IRPF».
En cuanto al cobro en forma de capital, la exención fiscal del 40% que se aplicaba hasta 2025 se ha reducido del 40 al 30% desde el 1 de enero de 2026. El importe restante –con un límite de 300.000 euros– recibirá un tratamiento fiscal diferenciado: la parte correspondiente a las aportaciones tributará como rendimiento del trabajo, mientras que los rendimientos financieros lo harán en la base del ahorro –capital mobiliario–, cuyos tipos son más bajos –un 28% máximo del ahorro frente a un 49% del trabajo–. Con todo, si la parte percibida en forma de capital procede de aportaciones y contribuciones empresariales realizadas antes del 1 de enero de 2026, se integrará el 60% en lugar del 70%. Es decir, se podrá utilizar el anterior sistema.
En la práctica, la reforma fiscal convierte el rescate en forma de renta en la opción más eficiente desde el punto de vista tributario. Al permitir que solo tribute una parte de lo cobrado y dejar fuera de impuestos una parte significativa de la rentabilidad, especialmente cuando el cobro se prolonga durante al menos 15 años, Euskadi se sitúa en una posición claramente más favorable que el régimen estatal.
No hay más que ver la tabla comparativa realizada, que cifra en casi 4.000 euros el ahorro de un contribuyente guipuzcoano que rescate este año su EPSV en forma de renta respecto a otro de la Comunidad de Madrid. Este sistema es más ventajoso que hacerlo de golpe, por lo que el mensaje de la Hacienda foral es claro: cobrar la EPSV poco a poco no solo aporta estabilidad de ingresos en la jubilación, sino que también reduce de forma notable la factura fiscal.

